Durante la semana del World Economic Forum (WEF) en Davos, Cintia Jaime, cofundadora de ES VICIS, participó de espacios de diálogo y reflexiona en esta nota sobre las convergencias entre la agenda global y el enfoque de la Fundación. En particular, emerge la necesidad de frameworks operativos capaces de traducir interés, capital y políticas en intervenciones concretas a nivel comunitario.









Durante la semana del World Economic Forum (WEF) en Davos, uno de los mensajes transversales fue la centralidad del diálogo como herramienta para abordar los desafíos económicos, sociales y territoriales contemporáneos. Más allá de su dimensión conceptual, el diálogo fue presentado como una herramienta estratégica para alinear actores, reconstruir confianza y habilitar procesos de transformación sostenibles.
Para la Fundación ES VICIS, este enfoque confirma la vigencia de un modelo desarrollado e implementado durante más de una década, basado en el diálogo estructurado, la construcción de comunidad y la cooperación intersectorial entre actores públicos, privados y de la sociedad civil. Se trata de un modelo probado y reconocido internacionalmente, diseñado para operar en contextos territoriales complejos y facilitar procesos de arraigo y desarrollo local.
Durante las conversaciones en Davos también se hizo evidente una tensión recurrente: si bien existe un creciente interés por parte de fondos de inversión, fundaciones y actores institucionales en apoyar comunidades rurales, persisten dificultades para canalizar estos recursos hacia proyectos concretos en territorio. La falta de marcos operativos, de actores locales articulados y de proyectos estructurados limita la capacidad de “bajar” inversiones de manera eficaz y sostenible.
En este contexto, el framework de ES VICIS emerge como un puente operativo entre capital, territorio y comunidad. Al articular actores locales, estructurar procesos de diálogo y acompañar la implementación, el modelo permite transformar interés y recursos disponibles en inversiones concretas orientadas a las personas, al arraigo, al trabajo y a la infraestructura territorial.
Davos dejó así una señal clara: el desafío ya no es solo definir prioridades, sino contar con modelos intersectoriales capaces de cerrar la brecha entre la agenda global y la realidad local. En ese espacio, el enfoque de ES VICIS se consolida como una respuesta práctica a una necesidad cada vez más visible en el debate internacional.